28 de octubre de 2012

La energía sanadora de las rosas




Escrito por: Luis Felipe Maza de la Fuente

Fotos: cortesía de Edith Maldonado
El aura de las rosas


Además de su gran variedad de colores, aromas, nombres, formas, número de pétalos, y sobre todo de su extraordinaria belleza; las rosas (junto con las orquideas), tienen una vibración energética elevada,su energía es afín a la del ser humano y contiene cualidades sanadoras específicas y definidas en cada uno de los colores usados en sanación.


Son también poseedoras y transmisoras de una energía sutil y profunda que sirve de enlace para contactar con la energía femenina divina, la energía de la Madre Cósmica que vive en lo más profundo de nuestro Ser.



Basta colocar una rosa en el pecho o en el entrecejo o simplemente tomarla entre las manos para sentir su amor, protección y cobijo.



Y es que la rosa no está haciendo otra cosa que evidenciar esta maravillosa energía que habita en todo ser humano, en su corazón, en su alma.


Es como despertar los sentidos y hacer conciencia de que somos uno con la divinidad, con la Madre, y por lo tanto, con la capacidad de elegir el bienestar, la abundancia, el gozo, la salud, el amor y la paz a la que tenemos derecho.



Realmente nadie nació para sufrir sino para aprender a elegir y a decidir.



Así, con la sutileza de la divinidad, la energía de las rosas va penetrando el cuerpo energético de la persona hasta llegar a la intimidad de sus vivencias para comprenderlas y honrarlas.Contacta con sus emociones contenidas para liberarlas,disuelve las creencias que la limitan para armonizarlas y ampliar la visión de la vida, y en las personas cuyos cuerpos están enfermos o lastimados, se obtiene el perdón necesario para amarlos y por lo tanto sanarlos.


Este proceso se va viviendo poco a poco, sin prisa, respetando el ritmo y tiempo de cada persona.La sanación le otorga a las personas la conciencia que les permitirá reconocer y responsabilizarse de lo que piensan, dicen y hacen; sin juicios, sin culpa y sin drama.


Las personas que reciben sanación con rosas van aprendiendo a verse a sí mismas con amor, respeto y gratitud, para poder ver de la misma manera a sus semejantes.


Es así que, la rosa no es solamente es un bello objeto de ornato, es también un vehículo para armonizar la casa, el cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu.


Las rosas conducen a ese contacto con la divinidad, a ese diálogo interno, sanador, profundo, íntimo.

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